Trabajo sobre balonmano y fútbol sala.

Aquí tenéis el enlace a un partido de la selección española de balonmano del Mundial 2019. Se enfrentan las selecciones de España y Croacia. Quiero que lo observéis detenidamente y contestéis a las siguientes preguntas analizando el equipo español:

http://www.rtve.es/alacarta/videos/mundiales-de-balonmano/balonmano-campeonato-del-mundo-masculino-2019-espana-croacia/4942641/

1- Enumera y explica 5 reglas básicas del balonmano. Dibuja  el terreno de juego con las medidas del campo y coloca a cada jugador con su número en la posición que ocupa  (1 punto)

2- Dime el número de cada jugador y qué posición ocupa en el campo. Explica las características físicas y técnicas que tiene el central, los laterales, los extremos, el pivote y el portero, así como las acciones más comunes que suelen realizar en el partido. (1 punto)

3- Enumera y explica 5 reglas básicas del fútbol sala. Dibuja  el terreno de juego con las medidas del campo. (1 punto)

4- Explica dos sistemas de juego en fútbol sala y explica sus principales características. (1 punto)

Después de leer el texto que aparece debajo de las preguntas contesta a las actividades 5 y 6:

5- ¿Qué palabras son las que más se utilizan para referirse a las mujeres en el estudio que publicó la Universidad de Cambridge? Explica lo que ocurre en el voley playa femenino según nos cuenta el artículo y dime tu opinión. Explica en qué consiste la brecha salarial en el deporte entre hombres y mujeres. (1 punto)

6- Reflexiona sobre las siguientes frases y dime qué opinas de las mismas:  (1 punto)

“Las mujeres lograron el 65% de las medallas olímpicas españolas en Londres 2012, sin embargo, su presencia en los medios de comunicación aún es ínfima”.

“Una mujer puede hacer el mismo trabajo que yo -e incluso podría ser mi jefa-, pero ni de coña podrá salir a un terreno de juego y aguantar un placaje de Ronnie Lott”.

“El deporte femenino no es deporte”.

“El deporte femenino no es femenino”

Las mujeres y el deporte: el machismo que no cesa

Pese a que el 45% de los participantes en Río son mujeres, los hombres reciben tres veces más espacio o tiempo en la información deportiva. Y, cuando se habla de ellas, las palabras que más se utilizan son “edad”, “embarazada”, “soltera”, “casada” y “mayor”. Un léxico muy diferente al utilizado para los hombres: “Rápido”, “fuerte”, “grande” y “fantástico”.

Convertirse en deportista de élite y llegar a competir en unos Juegos Olímpicos -y no digamos ya conseguir una medalla- significa una vida de trabajo, constancia y sacrificio: horas y horas de entrenamiento, una alimentación concreta y unos hábitos y horarios al servicio de una disciplina.

Sin embargo, cuando las protagonistas de una noticia deportiva son las mujeres, todo esto parece quedar en segundo (o tercer) lugar. Pongo un ejemplo: en la entradilla de una noticia dedicada a Lydia Valentín, medalla de bronce en la categoría de 75 kg, explicaban que la campeona olímpica siempre se maquilla. Mientras la mayoría de los mortales no somos capaces de cargar las bolsas de la compra ni dos manzanas sin pararnos a tomar aliento, Lydia Valentín levanta 141 kilos; y todo lo que se le ocurre destacar al medio es… ¡que se maquilla!

Por supuesto, si solo fuera esto, se quedaría en una anécdota, pero desgraciadamente no es así. La Universidad de Cambridge hizo un estudio que en el que concluyó que 160 millones de palabras prueban el trato machista y denigrante a las mujeres en los Juegos Olímpicos.

Las palabras que más se utilizan, según ese estudio, para referirse a las mujeres, son “edad”, “embarazada”, “soltera”, “casada” y “mayor”.

Según los cronistas deportivos, las mujeres “compiten”, “luchan” o “participan”, mientras que los hombres “ganan” y “dominan” en “batallas”. Eso, sin contar cómo se las infantiliza llamándolas “chicas”, mientras que a los hombres rara vez se les llama “chicos”.

Sería interesante que se hiciera un estudio similar en el resto de países, y lo más probable es que los resultados fueran similares. Estas olimpiadas nos han regalado titulares sin distinción: hemos visto que, según la prensa, “el trío de las gorditas roza el milagro olímpico” (Italia), que “la mujer de un jugador de los Chicago Bears gana una medalla de bronce” y que “Hosszu logra el récord mundial gracias a su marido” (ambos de Estados Unidos), o que, en lugar de deportistas, tenemos “buenorras internacionales en los Juegos de Río” (España).

Uno de los deportes que más juego da en el tema que ahora nos ocupa es el del vóley-playa. Posiblemente, una de las imágenes más icónicas de estas olimpiadas ha sido en la que se ve a una jugadora egipcia con un traje de cuerpo entero y un velo (su compañera no llevaba velo y no ha merecido tanta atención) frente a una alemana enfundada en un minúsculo bikini.

Cabe recordar que, hasta 2012, las jugadoras de vóley-playa tenían la obligación de jugar en bikini, absurda norma que finalmente ha desaparecido tras un alud de críticas por su sexismo. Si en unos países el cuerpo de la mujer es considerado pecaminoso y debe ser tapado, en otros se considera un objeto de deseo y, como tal, debe ser lucido. El caso es controlar el cuerpo de la mujer. Y si a alguien le quedan dudas sobre el uso del cuerpo femenino como objeto en el vóley-playa, este reportaje sobre cómo serían el resto de deportes si se fotografiaran igual puede disipar sus dudas.

Si en unos países el cuerpo de la mujer es considerado pecaminoso y debe ser tapado, en otros se considera un objeto de deseo y, como tal, debe ser lucido. El caso es controlar el cuerpo femenino.

En estos Juegos Olímpicos son las deportistas españolas las que más alegrías nos están dando, y esperemos que eso sirva para dar más visibilidad al deporte femenino y para acabar con la brecha salarial entre hombres y mujeres en los deportes. En tenis, por ejemplo, Federer gana 67 millones, muy lejos de la tenista mejor pagada, Sharapova, con 29,7. En baloncesto, más de 50 jugadores de la NBA cobran en un año más que todas las jugadoras de la WNBA juntas. Del futbol mejor ni hablamos, porque los más de 70 millones que ganaron Cristiano Ronaldo y Leo Messi son inimaginables para cualquier mujer futbolista (y para la mayoría de hombres, también hay que decirlo).

El tema de la brecha salarial es un problema en todos los ámbitos, y está en relación directa con la dificultad de las mujeres para llegar a los puestos más altos de la escala salarial y del poder. Ciudadanos ha presentado una propuesta de resolución en el Parlamento de Cataluña para intentar acabar con esa lacra social. De hecho, nuestro partido lidera en dicho Parlamento autonómico la lucha por la igualdad efectiva entre mujeres y hombres, al ser el grupo que más iniciativas ha presentado en este ámbito.

Los Juegos Olímpicos de Río nos recuerdan, una vez más, el machismo imperante, y nos interpela como sociedad para que sigamos reivindicando el lugar de la mujer en el mundo, en igualdad de condiciones que los hombres.

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Trabajo de baloncesto y voleibol.

1- Enumera y explica 5 reglas básicas del baloncesto. Dibuja el terreno de juego con las diferentes líneas y a qué distancia está cada una. (1 punto)

2- Explica las características físicas y técnicas que tienen el base, el escolta, el alero y el pívot, así como las acciones más comunes de partido que suelen hacer. (1 punto)

3- Enumera y explica 5 reglas básicas del voleibol. Dibuja el terreno de juego con las diferentes líneas y a qué distancia está cada una. (1 punto)

4.- Explica en que consiste la rotación en voleibol y cuáles son las características especiales del líbero. Observa diez minutos de partido de la final femenina de la copa de la Reina. Pincha en el siguiente enlace para verlo. (1 punto)

Contesta a las siguientes preguntas sobre el texto que aparece a continuación:

5- ¿De dónde era originario Manute Bol? ¿Qué lo hacía diferente al resto de jugadores de baloncesto de la NBA? ¿Qué quiere decir que tenía una fisionomía singular? ¿Por qué crees que sorprendió a todo EEUU la anécdota del león? (1 punto).

6- Esto que acabas de leer es la autobiografía de Manute Bol. Una autobiografía es la narración de una vida o parte de ella, escrita por el propio protagonista, mostrando su nacimiento, sus logros, sus fracasos, sus gustos, sus experiencias y los demás acontecimientos relevantes que haya vivido. Ahora quiero que imagines que eres un deportista de élite y que inventes tu propia autobiografía deportiva. La redacción de tu autobiografía debe tener una extensión de la cara de un folio. (1 punto).

EL GIGANTE DE LAS PIERNAS DE ALAMBRE.

http://historiasdeldxt.blogspot.com.es/2011/04/manute-bol-el-gigante-de-las-piernas-de.html

Con sus 231 centímetros de estatura ha sido, junto al rumano George Muresan, el jugador más alto de la historia de la NBA. Extremadamente delgado (apenas pesaba 90 kilos), las piernas de Manute Bol parecían finos alambres a punto de quebrarse. Tras sufrir mil y un avatares en pos del sueño americano, logró hacerse un hueco en la mejor liga de baloncesto del mundo. Consiguió fama, dinero y el cariño de todos, especialmente en su Sudán natal, país por el que luchó hasta los últimos días de su intensa y sorprendente vida. Pero el destino no fue benévolo con él, y murió joven, enfermo y arruinado.

A mediados de los años 80 la fotografía de un peculiar jugador de baloncesto dio la vuelta al mundo. Era la imagen de un chico de color con la camiseta número 10 de la modesta Universidad de Bridgeport (Connecticut). Tenía cara de niño y era largo, muy largo, de cuerpo infinito, como no se había visto antes. En la imagen -la primera que podéis ver debajo de estas líneas- el chico, de nombre Manute Bol, originario de una tribu de Sudán, levanta sus brazos para, sin despegar los pies del suelo, llegar prácticamente a la altura del aro. Tras él, uno de los árbitros del encuentro da la auténtica perspectiva de su descomunal envergadura. Pero lo que más sorprendió fueron sus brazos y sus piernas, auténticos palillos, y lo escuálido de su cuerpo. La fotografía mostraba a un “fideo andante” sobre una cancha. Estábamos, posiblemente, ante la fisionomía más singular de la historia del baloncesto; parecía mentira que ese cuerpo pudiera jugar contra auténticas moles sin romperse en mil pedazos.

Meses después, el joven Manute aterrizaba por fin, tras un sinfín de avatares, en la mejor liga de baloncesto del mundo. Era el primer africano que lo conseguía. Su llegada a la NBA despertó el lógico interés de lo insólito. En octubre de 1985, en una de sus primeras comparecencias públicas, decenas de periodistas le asediaban y acribillaban a preguntas: “¿Le asusta el reto de enfrentarse a los mejores jugadores del mundo?”. “No me asusta nada –respondió con timidez-. Recuerdo que cuando era más joven tuve que cazar un león con mis propias manos”.

Estas declaraciones agrandaron su leyenda, y contribuyeron a aumentar la fascinación hacia su figura y su historia personal, la de un joven llegado de un mundo lejano y salvaje que triunfa en el país de las oportunidades. Años después, el propio Manute Bol matizaría y pondría en su verdadera dimensión aquel episodio. Según su narración posterior, cuando tenía 15 años, en una de sus jornadas a campo abierto con el ganado, una de las vacas fue devorada por un león, algo que le atemorizó; por eso, los días siguientes llevaría consigo una lanza. Una de esas mañanas, encontró al león durmiendo bajo unos arbustos; sigilosamente, se acercó y le arrojó la lanza con todas sus fuerzas, acabando con la vida de la bestia. El gigante sudanés reconocería que de no haber estado dormido el fiero animal, no se hubiera atrevido a enfrentarse a él.